Tejer salvó mi corazón

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Hoy os hablo de lo que me ha ayudado a mi tejer. Eso que dicen de “tejer es el nuevo yoga” para mi, es muy real.

El pasado 18 de Junio se celebró el día interanacional de tejer en público. Yo lo celebré un ratito en un grupo muy majo que organizó Lucía de “Knitting the skyline” en el Retiro. El Retiro de por si para mi es especial. He pasado muchas mañanas y tardes en sus jardines en diferentes partes de mi vida. Es más, ahora con mi hijo Javier lo estoy disfrutando aún más si cabe.
El caso es que estuve un rato tejiendo con chicas y chicos estupendos, unos haciendo ganchillo, otros tejiendo y los demás aprendiendo ambas cosas. No le dediqué una entrada en su día porque yo solo pasé un ratito pequeño. Pero hoy he recordado la iniciativa que realizó la estupenda Lucía de “Los retos de Lu”, donde nos proponía tejer corazones de ganchillo y soltarlos el día 18 de Junio para que otras personas los encontraran y los recogieran.

La idea era muy buena y me ha traído a la cabeza lo que desde hace mucho tiempo siento yo también, tejer salvó mi corazón… Y hoy lo quiero compartir con vosotros.
Si echo la vista atrás puedo recordar cuando volví de nuevo a las agujas. Aprendí cuando era pequeña, animada por mi abuela que le encantaba tanto hacer ganchillo, como coser o hacer punto. Solo hice una bufanda gigante y ya no volví a ello. Pero ese año, tras una ruptura amorosa algo durilla, me dió por buscar opciones para entretenerme en casa y de repente apareció un montón de muñecos de ganchillo que comenzaban a hacerse famosos. Los amigurumis. Así que me compré hilo, una aguja de ganchillo y con ayuda de internet, empecé a hacer de nuevo ganchillo, desde entonces con temporadas mejores y peores, no he soltado las agujas.

Para mi es mi yoga, mi relax, mi momento de olvidarme de todo, de estar contando los puntos, pendiente de los patrones y de como el hilo se desliza por la aguja y mis manos. Escrito asi parece muy cursi o ñoño, pero creo que todos tenemos un “algo” que nos hace olvidarnos de lo malo de la vida.

A mi me salvó de una ruptura amorosa, pero eso es lo menos importante. Me ayudó sobretodo en dos momentos muy duros de mi vida. Cuando tuve mi embarazo ectópico y perdí al que para mi ya era mi bebé y cuando el año pasado detectaron a mi madre la enfermedad que por desgracia se la llevó, un cáncer.
En estos duros momentos he tenido mis lanas y algodones al lado, en el primer caso en la recuperación en casa tras la operación. En el segundo en la habitación de hospital, en las sesiones de quimio y en casa cuidando de mi madre.
Está claro que me ha ayudado en más momentos, pero esos son los más duros. Creo firmemente que gracias a ello no he necesitado ayuda especialista y que es una terapia maravillosa para lo malo (y también lo bueno).

Soy muy feliz comprando diferentes hilos, probando calidades nuevas y aprendiendo nuevos puntos. Me encanta ir terminando mis proyectos, superarme haciendo alguno más dificil. Es algo asi como un vicio sano. Ver las agujas, la diversidad que hay, probarlas, tocarlas, usarlas… jajaja
Es algo asi como lo que sienten los deportistas cuando practican su deporte favorito. Se que tendré temporadas que tejeré más y otras que menos. También he sufrido de esas semanas en que agotada por el cansancio no te apetece ni tocar las agujas… pero siempre vuelves con ganas a ello. (Creo que es extrapolable a todo aquello que te gusta, ¿no?)

Para vosotros, ¿qué salvó y salva vuestro corazón?

¡ Hasta la próxima entrada !

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