1

Póster de nacimiento

Cuando nació Javier vi un montón de carteles por internet donde aparecía lo típico, peso, fecha, altura y demás.
Como a su padre le encanta trastear con photoshop y le encanta, le propuse crear nuestro propio póster de nacimiento y ponerlo en su dormitorio.

cartel

Es muy sencillo de hacer, solo basta buscar unas fuentes que te gusten, elegir colores y formas y colocarlo al gusto. En algunos casos puedes meter color de fondo, animalitos, muñecos, todo lo que se te ocurra. En nuestro caso lo quisimos lo más sencillo posible y con fondo blanco. Aquí os dejo el resultado.

 

Saludos y ¡hasta la próxima entrada!

3

Primeros 2 meses como mamá

Se que este blog no fue creado para hablar sobre maternidad ni sobre bebés, pero tengo que contaros mi experiencia como mamá, ya que no os comenté la experiencia durante el embarazo.

He de decir que tuve un embarazo muy bueno. Solo al final de éste fue cuando estuve más incómoda ya que empecé a retener mucho líquido y me hinché tanto que solo podía usar como calzado los zuecos de Crocs rosas que tengo.

Mi parto fue inducido ya que Javier estaba tan agustito dentro de mi que no quería salir. Me ingresaron el Lunes 14 y ahí comenzó todo. No entraré en detalles del parto, pero solo diré que no fue fácil ni rápido y que finalmente terminó en cesárea. El 16 de Julio a la 1.38 llegó el peque, muy gordito y con los ojos muy abiertos. Sólo pude disfrutar unos minutos de él antes de que se lo llevaran con su papá, el cual estaba esperando en la habitación para hacer el piel con piel.
Y ahí comenzó todo. Los primeros días no son nada fáciles y de eso poca gente te habla. Yo estaba tan cansada de los días del parto que no podía con mi alma, y el peque demandaba todo el rato estar al pecho o sencillamente en brazos. No soy partidaria de eso de que “los bebes donde mejor están es en la cuna”. Porque no lo creo sencillamente. Si yo acabase de llegar de estar todo el día acurrucadita dentro de mi mamá, lo que más me apetecería sería precisamente seguir en sus brazos, escuchándola y sintiéndola cerca de mi. Así que en estos 2 meses que llevamos juntos, ha tenido todos los brazos que ha querido e incluso hemos compartido cama por la noche. El colecho es algo que no tenía seguro hacer al 100% , pero al ver que era imposible descansar por las noches, comencé a ello y la verdad es que en mi caso ha sido de las mejores decisiones que he tomado.

Ahora Javier duerme una media de 6 o 7 horas del tirón cada noche en su cuna, en la toma de la madrugada que suele ser sobre las 6 ya se queda a mi lado, pero el solito va aguantando cada vez más tiempo durmiendo solo.

En dos meses ha cambiado mucho, ahora te mira, te sigue con la mirada, se ríe contigo y va aguantando más tiempo solo en su cuna despierto. Sigue sin gustarle mucho la hamaca, y en el coche tiene que ir de buen humor porque sino te monta cada pollo…

Desde que llegó me he ido enamorando cada día un poco más de él. Aunque fue amor a primera vista, lo cierto es que ese “amor” de verdad del que hablan todas las mamis, no llega en ese instante, pero cada día vas sintiendo un sentimiento más y más profundo y piensas que no puedes amar tanto a alguien a quien en realidad acabas de conocer.

Con el embarazo y con el nacimiento del peque me he dado cuenta de que lo que más nos preocupa es la salud. Comienzas preocupándote el primer mes de que el embarazo se haya asentado bien. A los tres meses de que las pruebas de diagnóstico prenatal salgan correctas y el bebé no tenga nada malo. Luego en el segundo trimestre te preocupas porque la eco doppler salga bien y vean que todos los órganos se desarrollan con normalidad, que tiene 2 brazos con 10 deditos en cada mano y que las piernas tienen sus dos pies con sus 10 deditos… En el tercer trimestre te preocupas por sentir que se mueve con regularidad dentro de tí, que da patadas y que poco a poco responde a tus estímulos. ¡Pero no acaba aquí! Cuando llegas al parto te preocupas de que no haya sufrimiento fetal, y cuando nace, de que llore, de que el test de audición sea el correcto, de que la prueba del talón también…¡y ya es un no parar!

Vamos que esto de ser madre es un “sufrimiento” para toda la vida. Que los dolores del parto se olvidan, pero ahora todo lo que le duele a él también te duele a ti… Y creo que es un sentimiento de lo más puro que hay en la vida.

Y después de todo esto que os he contado prometo volver con un par de proyectos que tengo a punto de terminar. Que aunque estoy todo el día pendiente del peque, también tengo mis ratillos para poder tejer y estoy enganchada a un Kal de Ravelry que estoy deseando terminar para enseñaros que bonito queda.

Saludos y ¡hasta la próxima entrada!